La inteligencia artificial ayuda a las maquinarias agrícolas a tener una gran precisión: les permite identificar y tomar decisiones de gestión sobre el terreno, incluso según las necesidades de cada planta. De modo que la toma de decisiones se lleva a cabo en tiempo real, por ejemplo, condiciones de riego, tratamientos fitosanitarios y posterior recolección y transformación.
La
aplicación de inteligencia artificial a la agricultura y los cultivos reduce de
forma drástica el consumo y utilización de recursos. Unos recursos que con
frecuencia son escasos, como ocurre con el agua en zonas cada vez más extensas
del planeta.
Esta demanda
de recursos varía dependiendo del cultivo, las condiciones ambientales, el
manejo de la tierra y la fase de crecimiento en la que se encuentre. Para
resolverlo, existen guías de cultivo, pero estas guías sólo incluyen
sugerencias generales de la preparación del terreno y no analizan localmente
las necesidades de cada productor, por eso, es tan relevante el uso de
aplicaciones que funcionan con la información específica de cada uno.
onde el
problema se acentúa por la alta variabilidad de las lluvias y la dependencia de
los agricultores a las prácticas de temporal, un tipo de agricultura que
depende del comportamiento de la lluvia durante los ciclos de producción y de
la capacidad del suelo para captar y conservar la humedad. La incertidumbre
causada por estas prácticas son una carga para los productores, quienes se ven
afectados por escasez de lluvias, retrasos, granizos y hasta sequías, dado que
la única fuente de agua para sus cultivos de temporal es la precipitación.
https://www.iriego.es/blog/noticias-2/post/inteligencia-artificial-en-la-agricultura-13


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